Quien administra este sitio:
- cree firmemente en todo cuanto Nuestro Señor Jesucristo ha revelado y enseña a través de Su Santa Iglesia Católica Romana;
- repudia todas las doctrinas y disciplinas emanadas del Segundo Concilio Vaticano;
- no reconoce a Pablo VI y sus sucesores hasta nuestros días como verdaderos papas;
- considera como inválidos los nuevos ritos "sacramentales" de Pablo VI, notablemente el de la "misa" y el del "orden sagrado";
- considera que reconocer como Papa a León XIV y simultáneamente negarle la obediencia es una postura irremisiblemente heterodoxa;
- cree que Juan XXIII fue verdadero Papa, al contrario de lo que la mayoría de los grupos sedevacantistas afirman;
- considera como gravemente ilícitas y nunca excusables las consagraciones episcopales sin mandato apostólico a las que ha recurrido la mayoría de los grupos tradicionalistas para garantizar el acceso a sacramentos válidos y
- repudia que la adhesión a ciertas posturas sea utilizada como criterio para determinar quién es católico y quién no lo es, quién es amigo o enemigo, a quién se le permite recibir los sacramentos en tal capilla y a quién no; lo cual es un vicio tendiente al sectarianismo de muchos grupos tradicionalistas.
No tomamos ningún partido no porque creamos que somos los únicos buenos, sino porque entre los grupos tradicionalistas que vemos alrededor nuestro, no encontramos alguno cuya postura no se encuentre gravemente comprometida en algún punto u otro. El respeto humano, la presunción y el deseo de acceder a los sacramentos cueste lo que cueste han ocasionado que la casi totalidad de los grupos tradicionalistas haya recurrido a una serie de doctrinas y prácticas, que han sido reprobadas por la Iglesia desde hace largo tiempo. En palabras del Padre Hervé Belmont:
Lo más importante no es arribar a las "conclusiones correctas", pues cada cual tiene las suyas, sino profesar los principios correctos y vivir de acuerdo con ellos. Porque las conclusiones supuestamente correctas no han sido explícitamente declaradas por la Iglesia mientras que los principios lo han sido con insistencia y con solemnidad. Por supuesto, estos principios existen para de ellos sacar conclusiones que nos hagan vivir por fe, pero en esto hay siempre una parte de contingencia, una parte de experiencia y una parte de misterio que son incomunicables.
La siempre imperiosa la necesidad de conocer estos principios se ha agravado en nuestros días por la ausencia de autoridad a la que recurrir. En el caso de los fieles católicos hispanohablantes, existe todavía un obstáculo más: la escasez de literatura tradicionalista de carácter serio, desinteresado y objetivo, escrita en lengua española. Con este sitio pretendemos en cierta medida remediar esta necesidad, recopilando traducciones de escritos que puedan iluminar a los fieles católicos acerca de su modo de actuar en la presente situación.
Ante el oscuro panorama que dibujan todas las cuestiones tratadas aquí, nos ha parecido bien adoptar por nombre para este sitio el lema episcopal de San Francisco de Sales, como un recordatorio de que Nuestro Señor Jesucristo no faltará a las solemnes promesas que ha hecho a Su Santa Iglesia.
